

La teoría más apoyada tiene que ver con la Química. A Napoleón le encantaba el verde, he hizo pintar su habitación de ese color. La pintura usada fue verde de Scheele, hidrogenoarseniato de cobre (CuHAsO3). Fue descubierto por el químico sueco Scheele (descubridor de muchos elementos) a finales del siglo XIX.
El arsénico es venenoso. Pero esa no es toda la respuesta. Hubiese muerto de verde de Scheele si hubiera ido chupando las paredes, algo que, creeemos, no pasó. ¿Cómo llegó entonces el arsénico al organismo del "Emperador de los Franceses"?
El clima de la isla de Santa Elena es el que se espera para una isla situada en medio de un océano: húmedo. Esto hizo que en la habitación de Napoleón hubiera mucho moho. El moho es listo, y no quiere arsénico en él, por lo que lo metaboliza dando lugar a trimetilarsina, (CH3)3As. Si bien es un líquido, es un compuesto muy volátil, por lo que parte pasó a gas, siendo respirado por Napoleón.
Lo que ha pasado es que la energía térmica del ambiente es suficiente como para "liberar" las moléculas más superficiales. Liberadas, tenemos nuevas moléculas superficiales que son liberadas; y así, hasta que no quede ninguna. No hablamos de ebullición, hablamos de vaporización. Esto es lo que pasó con la trimetilarsina.

Ni Bailén, ni Waterloo, ni Rusia (donde veremos más adelante el papel que tuvo otro elemento químico); el que ganó a Napoleón en su batalla más importante fue el moho.
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